Una técnica reciente consiste en sumergir un embrión en un cultivo de nutrientes durante 5 días hasta que alcanza el estadio de baloncesto. Los médicos determinan entonces qué embriones son los que tienen más posibilidades de desarrollarse. Los de mejor calidad se transfieren al útero de la mujer. De esta manera es posible mejorar la tasa de embarazo sin aumentar el riesgo de embarazo múltiple. Esta es una técnica relativamente nueva y está en fase de experimentación.
Las clínicas con programas de fecundación in vitro generalmente publican sus tasas de embarazo. Sin embargo, es difícil hacer comparaciones entre clínicas, debido a que los resultados son la consecuencia de muchas variables. Además, los resultados también dependen mucho del tipo de pacientes seleccionados. Hay muchas razones por las cuales puede no conseguirse un embarazo después de un tratamiento de FIV y transferencia de embriones, entre las cuales se incluyen:
- El momento de la ovulación puede haberse interpretado mal, o tal vez no se pueda predecir, o puede que no ocurra.
- Los intentos de obtener ovocitos que se desarrollen durante el ciclo controlado pueden no tener éxito.
- Los ovocitos obtenidos pueden ser anormales o pueden haber sido dañados durante la extracción.
- Tal vez no se pueda disponer de una muestra de semen adecuada.
- La fecundación de los ovocitos para generar embriones puede no ocurrir.
- La división celular de los ovocitos fecundados puede no tener lugar.
- El embrión puede que no se desarrolle normalmente.
- Puede que la implantación no tenga lugar.
- Fallos con los equipos, infecciones o errores humanos u otros factores imprevistos e incontrolables, que pueden resultar en pérdida o daño de los ovocitos, de la muestra de semen o de los embriones.
De acuerdo con un estudio sueco del año 2005 publicado en la revista de Oxford "Human Reproduction",4.166 mujeres fueron controladas comenzando un mes antes de sus ciclos de FIV, y los resultados no mostraron correlación significativa entre los resultados de la FIV y el estrés psicológico. El estudio concluía con la recomendación a las clínicas de que si se informaba a los pacientes de FIV de los resultados de dicho estudio, podría ser posible reducir el estrés experimentado durante el protocolo de tratamiento. Aunque tal vez el estrés psicológico experimentado durante un ciclo puede no afectar al resultado de la fecundación in vitro, es posible que la experiencia de la fecundación in vitro pueda resultar en estrés que aumente las probabilidades de depresión. Sólo las consecuencias económicas de la fecundación in vitro (si se recurre a una clínica privada) pueden generar ansiedad y resultar abrumadoras. Sin embargo, para muchas parejas la alternativa es la infertilidad, y la experiencia de la infertilidad en sí misma también puede causar estrés y depresión.
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